El problema no es como realmente son las cosas, sino el cómo alguien está obligado a verlas...
Cada vez que me cuestiono o me cuestionan algo acerca de libertad,
felicidad, vivencia y pensamiento me da ansiedad, no sé si
al responderlas estoy siendo sincera conmigo y con los
demás, o estoy respondiendo automáticamente.
Podría asegurar – pero no lo hago porque es grave hacer una aseveración tal - que la
mayoría de las personas cuando escuchan estas preguntas y cualquier
otra, responden automáticamente. Son muy pocas las que se
dan el espacio para reflexionar de manera más profunda
acerca de la libertad, el individuo y el pensamiento
humano, ya que vivimos en un mundo en dónde se nos condiciona para que
actuemos automáticamente, y nos conformemos con lo que está más
próximo.
El proceso de mi trabajo artístico me ha permitido
cuestionarme acerca de mi posición en el mundo, como individuo,
mujer, ciudadana, animal, etc. a través de la
fotografía, la escultura, el dibujo, y la acción.
Mi obra parte de eventos autobiográficos, pienso que no se puede hablar de lo que no se ha vivido, y estoy convencida que la práctica artistica te abre espacios para la reflexión y la posibilidad de ser diferente, no sólo una pieza más del sistema.

